sábado, 22 de septiembre de 2012

un rostro oscuro y aterrador me estaba mirando desde unas cuencas vacías; parecía la mismísima parca



Nos levantamos, y cuando recorríamos el pasillo hacia el ascensor sentí un escalofrío que me recorrió el cuerpo entero. Para mi horror y consternación, aquellas estremecedoras alas comenzaron nuevamente a batirse junto a mi oído, pude sentir un gélido aliento en mi nuca. Miré de un lado para otro, esperando ver una sombra reptar por las paredes.

- ¿Y si no cogemos el ascensor?, me apetece hacer ejercicio.- Tire del brazo de Edu.
- Lo siento a mí no, y si yo puedo superar mi claustrofobia y subir en ascensor, tú que no la padeces también puedes, vamos mi Lady- Aunque sentía que algo no iba bien, no pude rechazar su gentil oferta, no puedo resistirme a esos ojazos azules.

El ascensor comenzó a subir con una leve sacudida pero, al poco rato de comenzar a moverse, se quedó parado entre dos pisos. Las luces parpadearon y se me puso el vello de punta.

- Vaya por Dios…- Edu parecía nervioso, se apoyó sobre la pared y me miró.
- Tranquilo, solo hay que pulsar la alarma y vendrán a sacarnos – pulse la alarma y esta comenzó a sonar con un pitido desagradable que amenazaba con perforarme los tímpanos.

Comenzó a hacer frío y miré hacia arriba, un rostro oscuro y aterrador me estaba mirando desde unas cuencas vacías; parecía la mismísima parca y yo pegué un brinco. Instintivamente me coloqué delante de Edu <<como si eso fuese a servir para algo>>.

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