sábado, 8 de septiembre de 2012

les enseñé la quemadura en forma de cruz que tenía en el pecho



-Bueno, no debe agobiarse, las oposiciones dependen mucho más de los méritos adicionales que de la propia nota, es casi como una lotería -.
-Dicho así, suena alentado – Sofi no habla castellano correcto hasta que se cepilla los dientes y se enjuaga la boca. – ¿Te importa shi enciendo la lu? – preguntó entre bostezos.
- uhmm…bueno creo que mi dolor de cabeza no puede ir a peor, así que adelante…
- Y así se hizo la luz, y…¡Madre mía, tía, tu te has visto la cara!- Sofi agitaba los brazos violentamente.
- Vale que enciendas la luz pero no gritesssss.
- Ya esta, lo habéis conseguido, me he despertado ¿contentas?- Era imposible que con el grito de Sofi, Lau no se hubiese despertado. – Cariño, ¿qué te ha pasado, tienes un aspecto deplorable?- Lau uso un tono de voz algo más sosegado que Sofi.
- Horrible, di horrible, ¿qué eso de deplorable?- Las conversaciones entre Laura y Sofi casi siempre acababan en discusión.

Mientras mis compañeras de piso se enzarzaban en una profunda e intelectual discusión, fui a mirarme al espejo, antes no lo había hecho porque no encendí la luz cuando entré en el baño – echadle un ojo a la infusión, ¿vale? Grité.

¡¡¡¡¡Si!!!!!- contestaron las dos a coro.

Madre mía tenían razón, tenía la cara sonrojada, no con un rubor, sino como si me hubiese pasado con los rayos uva, unas ojeras negras de impresión, y en el pecho tenía…

¡¡¡¡Madre mía, Madre mía!!!!- Grité asustada.

- Chica qué pasa, se te ha roto una uña o qué – Sofi rara vez abandonaba el sarcasmo.
- Cielo te podemos ayudar en algo, ¿estas bien?- Laura le dio un codazo a Sofi en las costillas.
- No, Laura, de verdad, es solo que…teníais razón tengo un aspecto horroroso, pero lo peor es esto- me levante la camiseta y les enseñé la quemadura en forma de cruz que tenía en el pecho, bordeada por lo que parecía ser una cadena grabada sobre mi piel.
- Que fuerte, es lo más heavy que he visto en mi vida, qué has hecho esta noche y por qué no me has invitado- Sofi abrió los ojos como platos.
- Sofi, tía estas mal, no ves que es una quemadura, ¿te duele cielo?, tal vez deberíamos llevarte a urgencias, pero cómo te lo has hecho, tu nunca llevas crucifijos ¿no?- Laura señalaba la quemadura con cuidado de no tocarla.
- No, nunca he llevado una cruz, por lo menos desde que era pequeña, y solo me duele si me toco –
- uhmm, no es una cruz típica, tiene una forma curiosa ¿te importa si hago un dibujo y se lo mando a David? – David era un medio novio de Lau, había estudiado historia del arte y trabajaba en el museo Reina Sofía.
- Adelante, mientras no tengas que calcarlo…- La sola idea de algo rozándome la herida me producía dolorosos pinchazos.
- Venga no vas a decirme que no tienes ninguna cruz y que eso te ha brotado espontáneamente del pecho ¿verdad? – Sofí como siempre escéptica.
- He vuelto a tener el sueño en el que me quemaban viva – Y como empujadas por un resorte las dos dieron un respingo, no era la primera vez que les comentaba alguna cosa a cerca de mi sueño, pero en ninguna de las ocasiones mi cuerpo había exteriorizado la agonía que me había acompañado durante la noche.
- Y eso que, qué me quieres decir que te has vuelto piroquinética[1] como consecuencia de tus ardientes sueños – Sofi pronuncio ardientes con un cierto matiz envenenado que no pasé por alto.
- Lo estoy pasando mal, estoy muerta de miedo y a ti, Sofi, solo se te ocurre burlarte, ¿qué clase de amiga se supone que eres? – Me bajé la camiseta.
- Sofi, cielo por qué no te vas al super y compras un poco de pan y algo de arroz, yo me quedo con Cassi -. Lau, como buena psicóloga sabía como manejar el carácter de Sofi.
- Si, claro, como no, que conste que si me voy es por no oír las divagaciones de una tía que probablemente se fumo algo muy serio antes de acostarse y le dio por incrustarse cruces en el pecho. – Sofi casi escupió las palabras mientras se dirigía hacia la puerta.
- Pero si yo nunca…
- Déjalo estar Cass, adios Sofi – Laura me condujo hacia el salón.

Sofí se vistió, cogió su bolso y se marchó dando un portazo; todavía flotaban en el aire los restos de su indignación.

- Lau, sabes que yo nunca me he fumado nada, ni bebo nada que no lleve cafeína – Me preocupaba seriamente que pensaran que era una irresponsable que se causaba heridas por su mala cabeza.
- Lo se Cass, pero la mente de Sofi simplemente no es capaz de asumir ciertas cosas.- Lau pronunciaba estas palabras mientras se arrebujaba en el sofá.
- Laura no empieces a hablarme de milagros, yo respeto tus creencias pero…-
- No te hablo de milagros, que sea Católica no significa que todo lo explique por medio de Dogmas y milagros. Dime, el sueño, fue como otras veces. – Cruzó los brazos sobre la cintura y puso su típica mirada de psicóloga.
- No, esta vez las imágenes eran más vividas, notaba como cada palmo de mi cuerpo era abrasado por las crueles llamas, y no podía hacer nada. - Los ojos empezaron a escocerme con solo recordarlo.
- Tranquila, está claro que tu cuerpo a somatizado lo que tu mente ha experimentado, ¿nunca te han dicho que si sueñas que te mueres, te mueres de verdad?- Laura hablaba con mucha calma, como se notaba que ella no tenía una quemadura en forma de cruz en el pecho.
- ¿De verdad crees eso?- Yo levanté una ceja escéptica.
- Hombre, esto es un caso extremo pero dejo abiertas todas las posibilidades, desde luego sería un caso de estudio estupendo para una tesis.
- Gracias Lau, me encanta serte de ayuda, y por qué  no me mandas a un laboratorio y que me traten como un conejillo de indias. – Le lancé a Laura una mirada indignada.
- Cass, tranquila, deja que le mande el dibujo a David, y que el nos cuente. ¿Recuerdas algo sobre el lugar o las personas de tu sueño?- Laura cogió lápiz y papel y empezó a dibujar el bosquejo de una cruz muy curiosa.
- La verdad es que la mayor parte del sueño estoy centrada en aguantar el dolor, pero siempre escucho una voz en mi mente, la voz de una mujer.
- Y qué te dice.- Laura levantó la vista del dibujo.
- No logro recordarlo, solo se que me reconforta.- Intentaba rememorar el sueño.
- Uhmm, interesante, interesante- Laura acababa de adoptar lo que yo llamo “la pose del psicólogo estableciendo un diagnóstico”, manos juntas, cara de póquer…
- No me psicoanalices.- Odiaba que Laura me tratase como si fuese un paciente suyo.
- Lo siento deformación profesional, hazme un favor, no comentes nada de esto cuando Sofi vuelva, si tu no sacas el tema, ella simplemente hará como que no ha pasado nada.
- Si, creo que es lo mejor. Vaya te ha quedado muy bonito el dibujo, déjame ver – La cruz que había dibujado Laura tenía en su centro una especie de flor que se asemejaba a una rosa y unos símbolos extraños a su alrededor.
- Nunca había visto una cruz con una flor- Puse una expresión confusa.
- Yo tampoco, oye quieres que te de una pomada, tengo una muy buena que tiene algo de antibiótico, te viene bien para que no se infecte y… ¿no te gustaría que hablásemos sobre tu madre? A lo mejor todo esto sea un trauma creado por la ausencia de una figura materna, de ahí la voz femenina que te reconforta en tu agonía.- Laura se había levantado y estaba sacando un tubo de pomada de su bolso.
- Que no me psicoanalices, no puedo echar en falta lo que nunca he conocido, de acuerdo, además, eso no explica lo del fuego y la gente vestida como en la Edad Media.- Empecé a untarme con cuidado la pomada en la quemadura.
- Estas segura de que su ropa es de esa época, desde luego yo no se cuál era la moda reinante en aquellos tiempos. – Laura se volvió a sentar en el sofá.
- Y si cambiamos de tema, qué tal llevas lo de tus oposiciones, publican las listas el lunes ¿no? – Lo se, soy cruel, pero hurgar en la herida era la única forma de que cambiásemos de tema.
- Eres una arpía maliciosa y te odio ¿lo sabes?- Se levantó indignada y me dio un golpecito en el antebrazo.
- Yo también te quiero cielo – y acabamos la conversación entre risas y tazas de infusión.


[1] La piroquinesis (del griego πυρ, pyr, «fuego» y κίνησις, kínēsis, «movimiento») es la hipotética capacidad de crear y manipular el fuego únicamente utilizando la mente y podría ocurrir debido a la actividad mental inconsciente producida durante estados emocionales alterados.

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